Asma: síntomas que no debes ignorar

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que afecta las vías respiratorias. Puede provocar episodios en los que los bronquios se inflaman y se estrechan, dificultando el paso del aire.

Los síntomas pueden variar de una persona a otra y también cambiar con el tiempo. Algunas personas presentan molestias ocasionales, mientras que otras pueden tener síntomas frecuentes que afectan el sueño, el ejercicio o las actividades cotidianas.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del asma?

Entre los síntomas que pueden presentarse se encuentran:

  • Falta de aire o dificultad para respirar.

  • Silbidos o “chiflidos” al respirar, conocidos como sibilancias.

  • Tos recurrente, especialmente durante la noche o al despertar.

  • Sensación de presión u opresión en el pecho.

  • Tos o dificultad para respirar durante el ejercicio.

  • Despertares nocturnos por síntomas respiratorios.

Estos síntomas también pueden aparecer en otras enfermedades, por lo que su presencia no significa necesariamente que una persona tenga asma.

¿Qué puede desencadenar los síntomas?

En algunas personas, los síntomas pueden aparecer o empeorar con determinados factores, como infecciones respiratorias, ejercicio, humo de tabaco, contaminación ambiental, aire frío o exposición a ciertos alérgenos.

Identificar los posibles desencadenantes puede formar parte del manejo de la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica el asma?

El diagnóstico debe realizarlo un profesional de la salud mediante la evaluación de los síntomas, antecedentes médicos y estudios de función pulmonar cuando estén indicados.

Una de las pruebas utilizadas es la espirometría, que permite medir cuánto aire puede movilizar una persona y con qué rapidez lo hace.

¿Cuándo acudir con un neumólogo?

Es recomendable buscar valoración médica cuando la tos, las sibilancias o la falta de aire aparecen repetidamente, interfieren con las actividades habituales, dificultan el ejercicio o provocan despertares durante la noche.

Si existe dificultad respiratoria intensa, empeoramiento rápido, dificultad para hablar debido a la falta de aire u otros síntomas graves, se debe buscar atención médica urgente.

Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado, el asma puede controlarse y muchas personas pueden mantener sus actividades habituales.

Referencias

  • Global Initiative for Asthma (GINA). Global Strategy for Asthma Management and Prevention. 2025.

  • National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). Asthma. National Institutes of Health.

  • Reddel HK, Bacharier LB, Bateman ED, et al. Global Initiative for Asthma Strategy 2021: Executive Summary and Rationale for Key Changes. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. 2022;205(1):17–35. doi:10.1164/rccm.202109-2205PP.

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que afecta las vías respiratorias. Puede provocar episodios en los que los bronquios se inflaman y se estrechan, dificultando el paso del aire.

Los síntomas pueden variar de una persona a otra y también cambiar con el tiempo. Algunas personas presentan molestias ocasionales, mientras que otras pueden tener síntomas frecuentes que afectan el sueño, el ejercicio o las actividades cotidianas.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del asma?

Entre los síntomas que pueden presentarse se encuentran:

  • Falta de aire o dificultad para respirar.

  • Silbidos o “chiflidos” al respirar, conocidos como sibilancias.

  • Tos recurrente, especialmente durante la noche o al despertar.

  • Sensación de presión u opresión en el pecho.

  • Tos o dificultad para respirar durante el ejercicio.

  • Despertares nocturnos por síntomas respiratorios.

Estos síntomas también pueden aparecer en otras enfermedades, por lo que su presencia no significa necesariamente que una persona tenga asma.

¿Qué puede desencadenar los síntomas?

En algunas personas, los síntomas pueden aparecer o empeorar con determinados factores, como infecciones respiratorias, ejercicio, humo de tabaco, contaminación ambiental, aire frío o exposición a ciertos alérgenos.

Identificar los posibles desencadenantes puede formar parte del manejo de la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica el asma?

El diagnóstico debe realizarlo un profesional de la salud mediante la evaluación de los síntomas, antecedentes médicos y estudios de función pulmonar cuando estén indicados.

Una de las pruebas utilizadas es la espirometría, que permite medir cuánto aire puede movilizar una persona y con qué rapidez lo hace.

¿Cuándo acudir con un neumólogo?

Es recomendable buscar valoración médica cuando la tos, las sibilancias o la falta de aire aparecen repetidamente, interfieren con las actividades habituales, dificultan el ejercicio o provocan despertares durante la noche.

Si existe dificultad respiratoria intensa, empeoramiento rápido, dificultad para hablar debido a la falta de aire u otros síntomas graves, se debe buscar atención médica urgente.

Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado, el asma puede controlarse y muchas personas pueden mantener sus actividades habituales.

Referencias

  • Global Initiative for Asthma (GINA). Global Strategy for Asthma Management and Prevention. 2025.

  • National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). Asthma. National Institutes of Health.

  • Reddel HK, Bacharier LB, Bateman ED, et al. Global Initiative for Asthma Strategy 2021: Executive Summary and Rationale for Key Changes. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. 2022;205(1):17–35. doi:10.1164/rccm.202109-2205PP.